CALIDAD EN GOTAS



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miércoles, 12 de septiembre de 2012

EL CONSUMIDOR: Punto de referencia para la mejora de la Calidad



La actitud del consumidor es fundamental para la mejora de los productos y servicios que se ofrecen en un mercado. Pero se necesita un consumidor consciente y responsable a la hora de comprar. Es común ver en nuestro país a personas adquiriendo productos de mala calidad, con la resignación de decir “es lo único que hay, no hay de donde escoger”, o simplemente compra lo barato o mercancía de “pacotilla” para ahorrar dinero. Luego, no son capaces de reclamar su derecho a la calidad o de dejar de comprar un producto porque no satisface sus necesidades. ¿Es esta actitud la que puede obligar a las empresas a mejorar la Calidad de sus productos y servicios? Claro que no! La actitud del “peor es nada” o la queja ante otras personas pero sin traducir ésta en un reclamo formal porque piensan que es algo inútil o perder el tiempo hace que los proveedores simplemente sigan el camino del menor esfuerzo. No se les puede culpar si el consumidor o usuario sigue como “corderito” comprando lo que le ofrecen, sin saber que realmente tienen el poder en sus manos para cambiar las cosas.

La calidad es un derecho constitucional: “Todas las personas tendrán derecho a disponer de bienes y servicios de Calidad, así como de una información adecuada y no engañosa sobre el contenido y características de los productos y servicios que consumen, a la libertad de elección  y al trato equitativo y digno.  La Ley establecerá los mecanismos necesarios para garantizar estos derechos, las normas de control de Calidad y cantidad de bienes y servicios, los procedimientos de defensa del público consumidor, el resarcimiento  de los daños ocasionados y las sanciones correspondientes por la violación de estos  derechos." (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Artículo 117)
Cuando leemos este artículo nos damos cuenta que todos tenemos derecho a obtener la Calidad en los bienes y servicios que compramos, y por la cual pagamos. También tenemos derecho a reclamar y debemos hacerlo. A través de nuestra queja, dejamos bien claro cuánto estamos insatisfechos con el producto que se nos entregó o con el mal servicio, e incluso, con la falta de una adecuada atención al cliente, lo cual muchas veces, no constituye un caso aislado: tenemos constantes ejemplos a nuestro alrededor de la violación de este derecho. EL deterioro en los servicios públicos, la falta de controles en los productos que se expenden, la falta de repuestos y piezas de recambio… en fin. Muchas veces buscamos los culpables (el gobierno, las empresas, los comerciantes, etc.),  y no nos preguntamos qué grado de responsabilidad tenemos al no exigir la Calidad a la cual tenemos derecho como consumidores.    

¡Piense en esto y reclame cuando lo considere necesario!



miércoles, 21 de marzo de 2012

Calidad, ética e integridad

La Calidad, la Ética y la Integridad, forman una triada de singular importancia en el aspecto humano de cualquier organización. La competencia de los profesionales de la calidad, junto con un comportamiento ético según los valores imperantes en la Sociedad y su integridad hacia esos valores, constituyen la base sólida para que éstos le presten un servicio valioso a la organización donde laboran y a la comunidad en general.

Las empresas no sólo son organizaciones con sistemas y procedimientos, están formadas por personas y su existencia y éxito son gracias a ellas. Por eso buscan que el profesional que trabaje en sus filas posea las competencias necesarias, que se desarrolle y pueda dominar los procedimientos y normas internos de la organización, asumiendo para sí la responsabilidad de Poseer el nivel de conocimientos requeridos para llevar a cabo sus actividades con eficacia y eficiencia, manteniéndose constantemente actualizado. No obstante, cada día son más las organizaciones que buscan profesionales éticos, con compromiso, responsabilidad, iniciativa y creatividad; con actitudes personales tales como flexibilidad, entusiasmo, buen humor y también, que mantengan una buena relación interpersonal en el lugar de trabajo.

En este marco, todo profesional con aspiraciones debería preocuparse por conocerse a sí mismo, saber cuales son sus características, para así fortalecer sus virtudes y trabajar sus defectos en el campo profesional, pero nunca debería dejar de lado la Ética. La Ética es algo personal e implica el tratamiento de cuestiones extremadamente delicadas y, en muchos casos, de carácter íntimo. No existe una receta universal, ya lista y plenamente eficaz para resolver estas cuestiones. La decisión siempre varía de persona a persona, de conciencia a conciencia. Actuar éticamente siempre ha sido y será una decisión personal, pero nunca debemos olvidar que esto suele ser un callejón sin salida para bien o para mal.

Detrás de cualquier acción o decisión, cualquier error o descuido, están seres de carne y hueso. Y son ellos quienes van a vivir las glorias y fracasos de los resultados de las acciones y decisiones tomadas. Cualquier acción o decisión de un profesional es ética cuando está respaldada por un conjunto de valores fundamentales. Entre ellos: ser honesto en cualquier situación, tener el coraje para tomar decisiones, ser tolerante y flexible, educado, fiel, humilde y prudente. También, son valoradas dentro de las organizaciones actitudes éticas tales como la integridad, la confidencialidad, la discreción, el respeto, la cortesía, y que puedan discernir entre las cuestiones profesionales y personales dentro de su trabajo.

Todos los días estamos sometidos a fuerzas externas que nos impulsan a que rompamos las reglas para obtener algo que queremos; por eso, ser y seguir siendo un profesional ético no es fácil de manejar. Socialmente aprendemos que mejor es hacer las cosas bien, según los límites impuestos por nuestras creencias y por las leyes de la Sociedad en que vivimos, pero es la integridad lo que nos lleva a hacer lo correcto, en lugar del facilismo que nos lleva a hacer aquello que sabemos no lo es, con la excusa de que así lo hace la mayoría.

Los profesionales éticos actúan con integridad, proceden bien, sin perjudicar a otros. Pueden dormir tranquilos con la confianza de que su palabra cuenta y que son respetados dondequiera que vayan. También asumen sus errores, respetan a sus colegas y sus superiores. Además, no dañan a la empresa, valoran su horario de trabajo como un tiempo que la compañía está pagando para eso, y por lo tanto son conscientes de que se debe utilizar para cuestiones profesionales. Por último, y no menos importante, el profesional ético trabaja con calidad. Hace las cosas bien hechas, realiza sus actividades de manera completa, precisa y con criterio, cumpliendo las normas de calidad exigidas por los clientes y por la Alta Dirección de la organización.

Por todo lo anterior, ser ético es una característica fundamental de cualquier profesional de la Calidad; éste debería tener no sólo un buen conocimiento en la profesión, sino también una buena predisposición frente a las necesidades del cliente y un comportamiento ético que le permita servirles con integridad y cumplir con sus requisitos. La integridad es la semilla que asegura la continuidad del éxito porque se sirve al cliente con honestidad y sinceridad. La honestidad es una excelente manera de conducir nuestros negocios y nuestro trabajo. La honestidad debería ser la regla principal de todo negocio, pues es la manera más segura de lograr la prosperidad de forma continua.

Integridad significa que la persona es capaz de poner su alma y corazón en lo que hace. Al hacerlo de esta manera, la gente a nuestro alrededor, clientes, proveedores, jefes y compañeros de trabajo, valoran y premian nuestros esfuerzos. Por el contrario, cuando se pierde la integridad hacia estos valores, actuando con poca conciencia y se hace lo incorrecto a sabiendas, se afecta nuestra credibilidad, y con ello la confianza de aquellos por quiénes y para quiénes trabajamos.

Algunas reflexiones de Earl Nightingale:

 “Nuestra única esperanza de éxito es la de ganar los corazones y las mentes de aquellos a quiénes servimos. Para ello, es necesario servirles con integridad al ayudarles a mejorar sus vidas”.

 “La integridad es esencial en toda esfera de trabajo. La Integridad es la búsqueda de la mejor manera de hacer las cosas, de escuchar a quienes nos rodean, y juzgar por nosotros mismos, conscientes de que toda labor siempre se puede mejorar. Esta búsqueda es lo que nos dará la cosecha abundante todos los días de nuestras vidas”.

 “La alegría mayor es la que nos viene como resultado de nuestros logros. En ese pequeño terreno que es tu vida, usa tu mente, tus habilidades y talentos inexplorados, y tu tiempo, e inviértelos, úsalos, nunca es tarde para comenzar”.

Un comentario final:

En nuestros días, actuar correctamente no es sólo una cuestión de conciencia. Es uno de los requisitos fundamentales para aquellos que quieran una carrera larga y respetada. La actitud de cualquier profesional sobre las cuestiones éticas puede ser la diferencia entre su éxito y su fracaso. Quien tenga un expediente limpio, siempre tendrá las puertas abiertas en las mejores organizaciones, mientras que sólo un desliz, un resbalón, y listo. La imagen del profesional se verá manchada por la desconfianza y el precio a pagar es realmente alto. Se dice que errar es humano, pero siempre hay que tener presente que las faltas a la Ética destruyen carreras y organizaciones. Por esa razón, cuanto más una organización se destaque en el mercado, más debería preocuparse por los valores éticos de su personal.

lunes, 19 de marzo de 2012

QUALITYPS Nº 47

SEMBRANDO LA CULTURA DE LA CALIDAD


o El camino hacia la excelencia se inicia escuchando a nuestros clientes, luego entendiendo cuáles son sus necesidades y expectativas y, por último, la alcanzamos cuando hacemos todo lo necesario para satisfacerlas plenamente y sobrepasarlas.

o Las personas les gusta obtener productos a bajos costos pero ellos no sentirán satisfacción si los productos no satisfacen plenamente sus necesidades. El precio sólo será justo cuando el cliente sienta que éste se corresponde con el valor que tiene para él, y eso depende de su calidad, no de su precio.

o Con frecuencia, la conducta que tenemos como consumidores contrasta dramáticamente con el comportamiento que tenemos diariamente en nuestros puestos de trabajo. Ante algún incumplimiento, encontramos cualquier excusa para no proporcionar la calidad que buscan nuestros clientes y por la cual ellos pagan.

o Cuando no obtenemos de otros la plena satisfacción de nuestras necesidades, nos enojamos, nos quejamos y hasta protestamos. Como consumidores exigimos Calidad, como proveedores, ¿somos igual de exigentes al entregar nuestros productos? O nos deshacemos en excusas para no brindarla.

o Todo el tiempo estamos proporcionando productos, a nuestros clientes internos, a nuestros clientes externos, pero, ¿les ofrecemos Calidad? La calidad necesita más de nuestro esfuerzo que de nuestras justificaciones. Solo así asumimos nuestra responsabilidad.

o Como consumidores a menudo nos quejamos de la calidad de los productos y servicios en nuestro país. ¿Cuánto nos preocupamos porque los productos que nosotros entregamos la tengan? Al cliente No le interesa saber cuales son nuestros problemas, solo quiere soluciones

o El consumidor consciente exige Calidad. Está comprobado que el consumidor siempre recibe la calidad que exige. Exigir Calidad en productos y servicios nos une a todos sin distinciones, porque a todos nos gustan las cosas buenas. Y si no obtienes la Calidad que buscas, por algo será.

o El trato digno al consumidor se logra cuando tiene la libertad de elegir y no comprar lo que se “consigue”. Cuando mayores son los problemas con la Calidad de los bienes y servicios en Venezuela, mayor debiera ser nuestro compromiso para mejorar la calidad de nuestros productos y servicios.

o La Calidad depende de nuestra actitud. Obtener productos y servicios que satisfagan plenamente nuestras necesidades exige de nosotros un cambio de actitud a nivel personal, profesional y laboral. Nuestro comportamiento esta basado en patrones culturales profundamente arraigados en nosotros que requieren una toma de conciencia y una profunda transformación para crear una nueva cultura de la calidad en nuestro país.

o Desarrollar la Toma de conciencia acerca de la importancia de la calidad, especialmente en los consumidores y los usuarios, es un asunto esencialmente de EDUCACIÓN. Ésta debería generar el cambio de actitud necesario en todos nosotros.

o Hoy más que nunca, nuestros líderes deben preocuparse y acometer el proceso de educar para la Calidad, desde los primeros niveles de la enseñanza, porque se requiere más que todo, un cambio en la cultura, valores que resalten la importancia de un trabajo bien realizado y de la exigencia de la plena satisfacción de nuestras necesidades. También, de conocer los deberes y derechos que tenemos como consumidores y usuarios en lo relativo a la Calidad.


o RECOPILADO POR: José Manuel Sarmiento M.
o Marzo 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

EL CONSUMIDOR Y EL PROFESIONAL DE LA CALIDAD

Fuera de las paredes de la Organización existe una persona de carne y hueso, llamada “consumidor”. Éste se encuentra al final de la cadena de procesos de realización del producto, esperando obtener de éstos la Calidad deseada y por la cual paga, mientras que en cada uno de esos procesos estamos nosotros trabajando afanosamente tratando de satisfacer sus necesidades y expectativas.
En general, cualquier actividad dentro de la organización tiene impacto de manera directa o indirecta, en la calidad de los productos y servicios que suministra. Es algo que no podemos ignorar. Y para cada una de nuestras responsabilidades deberíamos preguntarnos: ¿Estoy en realidad haciendo mi mejor esfuerzo para brindar calidad, o me escudo tras las situaciones diarias que hacen difícil que logremos esta meta? Situaciones como: la falta de compromiso de la dirección, la falta de personal calificado o de otros recursos, la desmotivación por bajos sueldos o carencia de perspectivas de desarrollo de carrera, la falta de dólares, etc., y nos quedamos pasivos argumentando que los consumidores o usuarios finales no conocen los problemas que tenemos para poder satisfacer su demanda de Calidad.

Entonces, la pregunta es: ¿Está el consumidor realmente recibiendo de nosotros la Calidad que requiere y por la cual paga? Y si no lo hacemos, ¿Por qué no realizamos nuestro mejor esfuerzo para mejorar la Calidad en lugar de poner pretextos para justificarnos por tales deficiencias? ¿Es que acaso nosotros también no somos consumidores que estamos aspirando a la calidad en lo que compramos?

Estas y otras preguntas deberían llamar a la reflexión, sobre todo si somos profesionales pendientes de la Calidad del trabajo que realizamos. A menudo nos quedamos con los “clichés”, con las definiciones típicas de calidad, sin llevar realmente esta filosofía a la práctica de nuestras vidas. Se nos olvida que también somos consumidores y usuarios de bienes y servicios, nos gustan las cosas buenas, las cosas que tengan calidad, nos sentimos satisfechos cuando nos dan un servicio de excelencia, y reclamamos a otros la falta de calidad en los productos que compramos. Incluso, no aceptamos tranquilamente las justificaciones que nos dan por la falta de calidad, tal como nosotros mismos a veces las damos.

En realidad, ¿Nos preocupamos por los demás consumidores a quienes les brindamos nuestros productos y servicios? Como decía Phillip Crosby: tenemos un doble estándar, uno como consumidor y otro como proveedor. Este último tendrá siempre alguna excusa para justificar la deficiente calidad de sus productos y servicios, e incluso puede aplicar la frase aquella: “lo toma o lo deja, eso es todo lo que hay”. Pero está comprobado que al consumidor no le interesa razones, solo quiere productos que satisfagan sus necesidades y sobrepasen sus expectativas.

Reflexionemos pues, seamos capaces de ponernos en los zapatos del cliente, seamos sensibles a sus necesidades y esforcémonos cada día por mejorar constantemente la Calidad, y que esta no sea letra muerta, sino algo muy vivo, muy presente en nuestras vidas.

viernes, 3 de junio de 2011

Algo que podemos hacer desde casa con nuestra basura

Las siguientes recomendaciones son algunas medidas que podemos tomar desde nuestras propias casas y sitios de trabajo para la

REDUCCIÓN DE LA BASURA:

En la actualidad estamos generando demasiada basura. Debemos Tratar desde hoy que el impacto que cause sea el menor posible. Recordemos que más de la mitad de nuestros desperdicios son reciclables o reutilizables, ¿Por qué entonces no los reciclamos o reutilizamos y así AHORRAMOS recursos? Apliquemos la ley de las 3 “erres”: RECICLAR, REDUCIR el consumo innecesario e irresponsable y REUTILIZAR los bienes cuando sea posible. Las medidas a tomar pueden ser:

a. Separa la basura que generes. Debes consultar en tu administración local o en tu unidad residencial si disponen de un sistema de selección de basura. Esto facilita la recolección de basura para el reciclaje y reduce el volumen de residuos sólidos a ser entregados a los rellenos sanitarios. Recuerda que hay empresas dedicadas a la compra de materiales reciclables tales como papel periódico, libros viejos, botellas, etc.;
b. Al no utilizar, reutilizar o recuperar cajas de cartón, bolsas o envases que sean hechos con papel, contribuyes a que se talen menos árboles, encargados de capturar metano y de purificar el aire;
c. Reutiliza lo más posible aquellas cosas que no se puedan reciclar;
d. Elije siempre que puedas envases de VIDRIO en lugar de Plástico, Tetra pack y Aluminio;
e. Prefiere siempre utilizar envases RETORNABLES. Las empresas se encargan de limpiarlos y volverlos a utilizar. Al devolver el envase podemos recibir algo de vuelta, o si no, no importa. Aunque, desde que se inventó el "no retornable", ellos tienen menos gastos, más beneficios y se ha producido más basura;
f. Reduce el consumo de papel. No derroches servilletas, pañuelos, papel higiénico u otra forma de papel. Usa solamente papel higiénico y otros papeles no blanqueados con cloro;
g. Utiliza habitualmente papel reciclado y fomenta el uso de productos hechos a partir de este tipo de papel;
h. Utiliza las hojas de papel por las dos caras y reutiliza los sobres. Haz sólo las fotocopias imprescindibles. Al reutilizar 100 kilogramos de papel se salva la vida de al menos 7 árboles;
i. Las bolsas de supermercado producen mucha basura. Puedes conservarlas y utilizarlas para otras cosas.


ESTE ES EL MOMENTO!

Comienza concienciando a quienes tienes a tu alrededor, dando ejemplo a los niños, educando a los más jóvenes y a todos los que conozcas en el respeto a la naturaleza. Solo así lograremos el éxito en la conservación de nuestro Medio Ambiente para las generaciones futuras.

jueves, 21 de octubre de 2010

CALIDAD ES CUMPLIR CON LOS REQUISITOS

Atrapados por la competencia y los constantes aumentos de precios, las empresas no consiguen muchos caminos que tomar para aumentar los beneficios y continuar creciendo. Por eso es necesario que se gestione la Calidad de forma eficaz. Adicionalmente,la calidad requiere que se produzca en las personas un cambio de actitud de largo plazo, un verdadero cambio en la forma de pensar y de actuar. En una organización donde este cambio se genera, no se necesitan programas de incentivos para que las personas cumplan con los requisitos; simplemente, formará parte de su rutina diaria.

El compromiso y la comunicación eficaz de este compromiso por la Alta Dirección, junto con el reconocimiento de que la mejora de la calidad es un proceso que nunca termina, son las claves para generar el cambio en una organización. Así tenemos:

Compromiso: El compromiso de la Alta Dirección hacia la Calidad está conformado por varios elementos esenciales:

o Primero, la comprensión de que la calidad está en la conformidad con los requisitos, no solo en el proceso de realización del producto, sino a través de todos los procesos de la Organización. Una no conformidad en cualquier departamento puede contribuir con los defectos en el producto y/o servicio, por lo tanto, cada departamento deberá buscar la forma de prevenir los errores en sus procesos, sobre todo aquellos que cuestan dinero, que producen pérdidas de tiempo y que afectan la satisfacción del cliente.

o El segundo elemento es el reconocimiento que la mayoría de las no conformidades son consecuencia de la actitud de las personas frente a los errores, y esta actitud se debe a su vez a la postura tolerante de la supervisión dejando que estos ocurran sin tomar acciones para prevenirlos .

El Tercer elemento es el reconocimiento de que la mejora de la Calidad no es solo posible sino esencial, ya que la satisfacción del cliente y la rentabilidad del negocio también lo son. Lograr la conformidad con los requisitos es un camino eficaz para incrementar los beneficios y reducir los costos. El mercado es cada vez más competitivo y la Competencia va creciendo y mejorando paulatinamente, por lo tanto, al no mejorar la calidad, la Organización corrre el riesgo de retroceder perdiendo mercados y por ende, reduciendo sus ganancias.

Comunicación: El compromiso de la Alta Dirección solo es eficaz cuando éste se comunica de forma coherente a cada uno de los empleados. Esa comunicación puede tomar todas las formas posibles (incluye las formas verbales y/o escritas, las acciones y decisiones de la Alta Dirección) por cualquier medio que pueda utilizarse para demostrar a los empleados cuál es la postura de la Dirección en lo relativo a la Calidad, de manera de construir y reforzar el cambio de actitud necesario.

La comunicación debe ser honesta y sincera, donde no haya temor a enfrentar los problemas y se incentive a los empleados para que encuentren las soluciones. Por tanto, se establece un diálogo abierto y permanente entre el supervisor y sus subordinados para determinar dónde radican los problemas de no conformidad y cómo pueden resolverse.
en lugar de hacer señalamientos o acusaciones hacia alguna persona. La comunicación debe incluir la implementación de la acción correctiva. Este es el paso final que hace genuina y honesta la comunicación para el empleado.

Cambio de actitud. El liderazgo es vital para lograr el cambio en las actitudes que esconden los errores y disfrazan las no conformidades. Es importante entender entonces los principios en los cuales se basa cualquier proceso de mejora de Calidad para luego enseñarlo a quienes trabajen con nosotros y la importancia que juega la dirección en este proceso.

Un programa de incentivos no puede cambiar las causas de una no conformidad; la Alta Dirección sí puede hacerlo cuando asume un verdadero compromiso y toma los pasos necesarios para comunicarlo. Así comenzará la mejora de la Calidad mediante el cambio de actitud necesario que hará la conformidad con los requisitos una forma de vida organizacional. No obstante,el cambio de actitud en una organización no sucede de un día para otro, toma tiempo. Incluso, si la actitud de la Alta Dirección cambia, asume el compromiso y lo comunica a todos sus empleados, no debe esperarse un cambio inmediato, ya que hacer de la conformidad con los requisitos una forma de vida, toma mucho tiempo. Esto es quizás una de las cosas más difíciles de la Mejora de la Calidad. Por eso, una vez que comienza, no debe ponérsele límite de tiempo. En términos reales, debe continuar y permanecer, y así las mejoras aparecerán poco a poco, pero de forma incesante, sin detenerse, ya que hacer esto último es retroceder.

Las condiciones y las situaciones cambian, las personas entran y salen de la organización, nada se mantiene constante. El éxito de hoy, puede ser el fracaso de mañana, lo que hoy nos proporciona ganancias, mañana puede proporcionarnos pérdidas, a menos que el compromiso se mantenga y se comunique de manera firme y persistente.

La Mejora Continua toma tiempo, pero es un tiempo de provecho. Hacer las cosas bien a la primera y prevenir los errores hará que todo sea más fácil y los empleados serán más productivos; todo es cuestión de comprometerse, comunicar ese compromiso y trabajar día a día por la Mejora Continua.

martes, 12 de octubre de 2010

Calidad, ética e integridad

Atrapados por la competencia y los constantes aumentos de precios, las empresas no consiguen muchos caminos que tomar para aumentar los beneficios y continuar creciendo. Por eso es necesario que se gestione la Calidad de forma eficaz. Las empresas no sólo son organizaciones con sistemas y procedimientos, están formadas por personas y su existencia y éxito son gracias a ellas. De ahí la importancia del factor humano para la eficacia de la gestión de calidad.

En estos tiempos de cambio, los recursos humanos necesitan tener no sólo un buen conocimiento en la profesión, sino también una buena predisposición frente a las necesidades del cliente y un comportamiento ético que le permitan servirles con integridad y cumplir con sus requisitos. Detrás de cualquier decisión, cualquier error o descuido, están seres de carne y hueso. Y son ellos quienes van a vivir las glorias y fracasos de la organización.

Las organizaciones buscan que el profesional que trabaje en sus filas posea las competencias necesarias, se desarrolle y asuma para sí la responsabilidad de Poseer el nivel de conocimientos necesarios para llevar a cabo de forma eficaz y eficiente sus actividades y mantenerse continuamente actualizado. Además buscan que el profesional pueda dominar los procedimientos, normas y estándares internos de la organización. También se espera del profesional ciertas habilidades y actitudes personales como la responsabilidad, la flexibilidad, la iniciativa, el compromiso, la participación la creatividad y la iniciativa.

En este contexto, todo profesional con aspiraciones se preocupa por conocerse para saber cuales son sus características, para así fortalecer sus virtudes y trabajar sus defectos en el campo profesional, pero nunca deberían dejar de lado la ética.

Ser ético es una característica fundamental de cualquier profesional de la Calidad. Cada día son más las organizaciones que buscan profesionales éticos, que tengan entusiasmo, iniciativa, responsabilidad, buen humor, la competencia en lo que deben realizar y también, lograr una buena relación interpersonal en el lugar de trabajo.

Cualquier acción o decisión de un profesional es ética cuando está respaldada por un conjunto de valores fundamentales. Entre ellos: ser honesto en cualquier situación, tener el coraje para tomar decisiones, ser tolerante y flexible, educado, fiel, humilde y prudente. También, son valoradas dentro de las organizaciones actitudes éticas tales como la integridad, la confidencialidad, la discreción, el respeto, la cortesía, y poder discernir entre las cuestiones profesionales y personales dentro de su trabajo.

Los profesionales éticos simplemente actúan con integridad, de acuerdo con los valores morales que imperan en la Sociedad a la que pertenecen, proceden bien, sin perjudicar a otros. Pueden dormir tranquilos con la confianza de que su palabra cuenta y que son respetados dondequiera que vayan. También asumen sus errores, respetan a sus colegas y sus superiores. Además, no dañan a la empresa, valoran su horario de trabajo como un tiempo que la compañía está pagando para eso, y por lo tanto son conscientes de que se debe utilizar para cuestiones profesionales. Por último, y no menos importante, el profesional ético trabaja con calidad. Hace las cosas bien hechas, realiza sus actividades de manera completa, precisa y con criterio, cumpliendo los estándares de calidad esperados por los clientes y por la Alta Dirección de la organización.

En nuestros días, actuar correctamente no es sólo una cuestión de conciencia. Es uno de los requisitos fundamentales para aquellos que quieran una carrera larga y respetada.
La actitud de cualquier profesional sobre las cuestiones éticas puede ser la diferencia entre su éxito y su fracaso. Quien tenga un expediente limpio, siempre tendrá las puertas abiertas en las mejores organizaciones, mientras que sólo un desliz, un resbalón, y listo. La imagen del profesional se verá manchada por la desconfianza y el precio a pagar es realmente caro.

La Ética genera cuestiones extremadamente delicadas y, en muchos casos, de carácter íntimo. No existe una receta universal, ya lista y plenamente eficaz para resolver estas cuestiones. La decisión siempre varía de persona a persona, de conciencia a conciencia. Actuar éticamente siempre ha sido y será una decisión personal, pero nunca debemos olvidar que esto suele ser un callejón sin salida para bien o para mal.


La integridad es lo que nos lleva a hacer lo correcto, en lugar del facilismo que nos lleva a hacer aquello que sabemos no lo es, con la excusa de que así lo hace la mayoría. Por eso, ser y seguir siendo un profesional ético no es fácil de gestionar. Socialmente aprendemos que mejor es hacer las cosas bien, según los límites impuestos por nuestras creencias y por las leyes de la Sociedad en que vivimos. Sin embargo, todos los días estamos sometidos a fuerzas externas que nos impulsan a que rompamos las reglas para obtener algo que queremos.

Errar es humano, pero siempre hay que tener presente que las faltas a la Ética destruyen carreras y organizaciones. Por esa razón, cuanto más una organización se destaque en el mercado, más debería preocuparse por los valores éticos de su personal.

La integridad es la semilla que asegura la continuidad del éxito porque se sirve al cliente con honestidad y sinceridad. La honestidad es una excelente manera de conducir nuestros negocios y nuestro trabajo. La honestidad debería ser la regla principal de todo negocio, pues es la manera más segura de lograr la prosperidad de forma continua.

Integridad significa que la persona es capaz de poner su alma y corazón en lo que hace. Al hacerlo de esta manera, la gente a nuestro alrededor, clientes, proveedores, jefes y compañeros de trabajo, valoran y premian nuestros esfuerzos. Sin embargo, cuando se pierde la integridad hacia estos valores, actuando con poca conciencia y se hace lo incorrecto a sabiendas, se afecta nuestra credibilidad, y con ello la confianza del mercado.

“Nuestra única esperanza de éxito es la de ganar los corazones y las mentes de aquellos a quiénes servimos. Para ello, es necesario servirles con integridad al ayudarles a mejorar sus vidas”. (Earl Nightingale)


La Calidad, la Ética y la Integridad, forman una triada de singular importancia para el factor humano. Aún teniendo las competencias necesarias, los valores imperantes en la Sociedad y la integridad de las personas hacia esos valores constituyen la base sólida para que los profesionales le presten un servicio valioso a la sociedad y así puedan obtener las recompensas que ofrece un desempeño eficaz y eficiente de la Organización.


 “La integridad es esencial en toda esfera de trabajo. La Integridad es la búsqueda de la mejor manera de hacer las cosas, de escuchar a quienes nos rodean, y juzgar por nosotros mismos, conscientes de que toda labor siempre se puede mejorar. Esta búsqueda es lo que nos dará la cosecha abundante todos los días de nuestras vidas. La alegría mayor es la que nos viene como resultado de nuestros logros. En ese pequeño terreno que es tu vida, usa tu mente, tus habilidades y talentos inexplorados, y tu tiempo, e inviértelos, úsalos, nunca es tarde para comenzar”. (Earl Nightingale)

viernes, 4 de diciembre de 2009

¿QUÉ ES LA EXCELENCIA?

Reflexionando EN ESTOS DÍAS sobre lo que es la excelencia, me vinieron a la mente algunas ideas que quisiera compartir con ustedes.
Casi todas las declaraciones de principios en las organizaciones mencionan la Calidad y la excelencia como un objetivo permanente de su desempeño.
La Calidad, bajo el enfoque de la satisfacción de los requisitos del cliente, es un objetivo que se puede lograr simplemente con una Gestión de la calidad eficaz, tal como lo plantea la familia de normas ISO 9000. Sin embargo, la excelencia es otra cosa. Para mi, la excelencia es mucho más que realizar bien nuestro trabajo y mantener satisfechos a los clientes; es una manera de pensar y de actuar, una cultura instaurada que comienza con la actitud de cada persona dentro de la organización, y se refleja en el éxito, en el prestigio y en la imagen de la MISMA.
Sin embargo, lograr esto requiere de un compromiso firme, el liderazgo, la toma de conciencia, la participación y un trabajo sostenido. No es suficiente cumplir con los requisitos ISO 9001. Eso es solo la mitad del camino. No en balde, los premios de Calidad son tan exigentes.
Lo contrario de la excelencia es la mediocridad, no en su significado peyorativo, sino lo que expresa las cinco primeras letras. Hacer todo a medias. Alguien comentaba en relación con el Mundial de fútbol, que se percibe una diferencia en la actitud de los equipos: unos van a ganar y otros se conforman con hacer un buen papel. Estos últimos, con toda seguridad, se quedarán en el camino, mientras los otros llegarán lejos en el campeonato. Vean como se refleja la "mediocridad" en la actitud. Deming lo recalcó muchas veces cuando acuñó la frase: "Piense en GANAR GANAR".
Por consiguiente, uno de los propósitos fundamentales de los promotores de la Calidad debe ser fomentar esa cultura de la Excelencia, bajo el lema de GANAR GANAR. Obtener información solo podrá ser posible si cada uno de nosotros está dispuesto a dar la información que posee, bajo un enfoque GANAR GANAR. Para que nuestra bolsa de conocimientos se pueda llenar con nuevos, es importante que esté vacía. Una bolsa llena no puede recibir más.

martes, 25 de agosto de 2009

QUALITYPS Nº 14

LA CALIDAD: UNA CUESTIÓN DE ACTITUD


• El cumplimiento de los requisitos de nuestros clientes se logra cuando hacemos nuestro trabajo bien a la primera vez, previniendo los errores. De esta manera, se ahorran recursos y se asegura la Calidad.

 ¿Qué es un requisito?
Es una necesidad implícita u obligatoria que debe ser satisfecha

 ¿Qué es un error?
Es el incumplimiento de algún requisito

 En realidad, ¿Son los errores inevitables?
Los errores no son inevitables

 Entonces, ¿Por qué ocurren los errores?
Los errores ocurren porque nuestra actitud así lo permite, y dejamos que persistan. La mayoría de los supervisores piensan que los errores son inevitables, y por eso no se preocupan por prevenirlos

• No considere el potencial de una persona solamente en términos de sus aptitudes físicas o mentales. A menudo, su actitud es lo que marca la diferencia.

• Hablando de nuestra actitud frente a la Calidad, ¿Cuál es nuestro estándar personal?
En nuestra vida personal no aceptamos los errores Pero, en el trabajo aplicamos otro estándar: Aceptamos que los errores son inevitables y nos esforzamos por mantenerlos al mínimo.

• Las organizaciones orientadas a detectar los errores, no a prevenirlos, están expuestas a jugar una especie de ruleta rusa con sus clientes: “cumplir o no cumplir con los requisitos”. Sin embargo, los clientes no tienen por qué jugar este juego. Ellos pueden escoger el proveedor que deseen y prefieren hacer negocios con aquellos que cumplan con sus requisitos.

• La Gestión de la calidad exige a la gente un cambio de su actitud y de sus hábitos acerca de la calidad, poniendo énfasis en la prevención de los errores y poniendo más atención en los detalles, de tal manera que los trabajos se hagan siempre bien a la primera vez.