CALIDAD EN GOTAS



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miércoles, 21 de marzo de 2012

Calidad, ética e integridad

La Calidad, la Ética y la Integridad, forman una triada de singular importancia en el aspecto humano de cualquier organización. La competencia de los profesionales de la calidad, junto con un comportamiento ético según los valores imperantes en la Sociedad y su integridad hacia esos valores, constituyen la base sólida para que éstos le presten un servicio valioso a la organización donde laboran y a la comunidad en general.

Las empresas no sólo son organizaciones con sistemas y procedimientos, están formadas por personas y su existencia y éxito son gracias a ellas. Por eso buscan que el profesional que trabaje en sus filas posea las competencias necesarias, que se desarrolle y pueda dominar los procedimientos y normas internos de la organización, asumiendo para sí la responsabilidad de Poseer el nivel de conocimientos requeridos para llevar a cabo sus actividades con eficacia y eficiencia, manteniéndose constantemente actualizado. No obstante, cada día son más las organizaciones que buscan profesionales éticos, con compromiso, responsabilidad, iniciativa y creatividad; con actitudes personales tales como flexibilidad, entusiasmo, buen humor y también, que mantengan una buena relación interpersonal en el lugar de trabajo.

En este marco, todo profesional con aspiraciones debería preocuparse por conocerse a sí mismo, saber cuales son sus características, para así fortalecer sus virtudes y trabajar sus defectos en el campo profesional, pero nunca debería dejar de lado la Ética. La Ética es algo personal e implica el tratamiento de cuestiones extremadamente delicadas y, en muchos casos, de carácter íntimo. No existe una receta universal, ya lista y plenamente eficaz para resolver estas cuestiones. La decisión siempre varía de persona a persona, de conciencia a conciencia. Actuar éticamente siempre ha sido y será una decisión personal, pero nunca debemos olvidar que esto suele ser un callejón sin salida para bien o para mal.

Detrás de cualquier acción o decisión, cualquier error o descuido, están seres de carne y hueso. Y son ellos quienes van a vivir las glorias y fracasos de los resultados de las acciones y decisiones tomadas. Cualquier acción o decisión de un profesional es ética cuando está respaldada por un conjunto de valores fundamentales. Entre ellos: ser honesto en cualquier situación, tener el coraje para tomar decisiones, ser tolerante y flexible, educado, fiel, humilde y prudente. También, son valoradas dentro de las organizaciones actitudes éticas tales como la integridad, la confidencialidad, la discreción, el respeto, la cortesía, y que puedan discernir entre las cuestiones profesionales y personales dentro de su trabajo.

Todos los días estamos sometidos a fuerzas externas que nos impulsan a que rompamos las reglas para obtener algo que queremos; por eso, ser y seguir siendo un profesional ético no es fácil de manejar. Socialmente aprendemos que mejor es hacer las cosas bien, según los límites impuestos por nuestras creencias y por las leyes de la Sociedad en que vivimos, pero es la integridad lo que nos lleva a hacer lo correcto, en lugar del facilismo que nos lleva a hacer aquello que sabemos no lo es, con la excusa de que así lo hace la mayoría.

Los profesionales éticos actúan con integridad, proceden bien, sin perjudicar a otros. Pueden dormir tranquilos con la confianza de que su palabra cuenta y que son respetados dondequiera que vayan. También asumen sus errores, respetan a sus colegas y sus superiores. Además, no dañan a la empresa, valoran su horario de trabajo como un tiempo que la compañía está pagando para eso, y por lo tanto son conscientes de que se debe utilizar para cuestiones profesionales. Por último, y no menos importante, el profesional ético trabaja con calidad. Hace las cosas bien hechas, realiza sus actividades de manera completa, precisa y con criterio, cumpliendo las normas de calidad exigidas por los clientes y por la Alta Dirección de la organización.

Por todo lo anterior, ser ético es una característica fundamental de cualquier profesional de la Calidad; éste debería tener no sólo un buen conocimiento en la profesión, sino también una buena predisposición frente a las necesidades del cliente y un comportamiento ético que le permita servirles con integridad y cumplir con sus requisitos. La integridad es la semilla que asegura la continuidad del éxito porque se sirve al cliente con honestidad y sinceridad. La honestidad es una excelente manera de conducir nuestros negocios y nuestro trabajo. La honestidad debería ser la regla principal de todo negocio, pues es la manera más segura de lograr la prosperidad de forma continua.

Integridad significa que la persona es capaz de poner su alma y corazón en lo que hace. Al hacerlo de esta manera, la gente a nuestro alrededor, clientes, proveedores, jefes y compañeros de trabajo, valoran y premian nuestros esfuerzos. Por el contrario, cuando se pierde la integridad hacia estos valores, actuando con poca conciencia y se hace lo incorrecto a sabiendas, se afecta nuestra credibilidad, y con ello la confianza de aquellos por quiénes y para quiénes trabajamos.

Algunas reflexiones de Earl Nightingale:

 “Nuestra única esperanza de éxito es la de ganar los corazones y las mentes de aquellos a quiénes servimos. Para ello, es necesario servirles con integridad al ayudarles a mejorar sus vidas”.

 “La integridad es esencial en toda esfera de trabajo. La Integridad es la búsqueda de la mejor manera de hacer las cosas, de escuchar a quienes nos rodean, y juzgar por nosotros mismos, conscientes de que toda labor siempre se puede mejorar. Esta búsqueda es lo que nos dará la cosecha abundante todos los días de nuestras vidas”.

 “La alegría mayor es la que nos viene como resultado de nuestros logros. En ese pequeño terreno que es tu vida, usa tu mente, tus habilidades y talentos inexplorados, y tu tiempo, e inviértelos, úsalos, nunca es tarde para comenzar”.

Un comentario final:

En nuestros días, actuar correctamente no es sólo una cuestión de conciencia. Es uno de los requisitos fundamentales para aquellos que quieran una carrera larga y respetada. La actitud de cualquier profesional sobre las cuestiones éticas puede ser la diferencia entre su éxito y su fracaso. Quien tenga un expediente limpio, siempre tendrá las puertas abiertas en las mejores organizaciones, mientras que sólo un desliz, un resbalón, y listo. La imagen del profesional se verá manchada por la desconfianza y el precio a pagar es realmente alto. Se dice que errar es humano, pero siempre hay que tener presente que las faltas a la Ética destruyen carreras y organizaciones. Por esa razón, cuanto más una organización se destaque en el mercado, más debería preocuparse por los valores éticos de su personal.

martes, 12 de octubre de 2010

Calidad, ética e integridad

Atrapados por la competencia y los constantes aumentos de precios, las empresas no consiguen muchos caminos que tomar para aumentar los beneficios y continuar creciendo. Por eso es necesario que se gestione la Calidad de forma eficaz. Las empresas no sólo son organizaciones con sistemas y procedimientos, están formadas por personas y su existencia y éxito son gracias a ellas. De ahí la importancia del factor humano para la eficacia de la gestión de calidad.

En estos tiempos de cambio, los recursos humanos necesitan tener no sólo un buen conocimiento en la profesión, sino también una buena predisposición frente a las necesidades del cliente y un comportamiento ético que le permitan servirles con integridad y cumplir con sus requisitos. Detrás de cualquier decisión, cualquier error o descuido, están seres de carne y hueso. Y son ellos quienes van a vivir las glorias y fracasos de la organización.

Las organizaciones buscan que el profesional que trabaje en sus filas posea las competencias necesarias, se desarrolle y asuma para sí la responsabilidad de Poseer el nivel de conocimientos necesarios para llevar a cabo de forma eficaz y eficiente sus actividades y mantenerse continuamente actualizado. Además buscan que el profesional pueda dominar los procedimientos, normas y estándares internos de la organización. También se espera del profesional ciertas habilidades y actitudes personales como la responsabilidad, la flexibilidad, la iniciativa, el compromiso, la participación la creatividad y la iniciativa.

En este contexto, todo profesional con aspiraciones se preocupa por conocerse para saber cuales son sus características, para así fortalecer sus virtudes y trabajar sus defectos en el campo profesional, pero nunca deberían dejar de lado la ética.

Ser ético es una característica fundamental de cualquier profesional de la Calidad. Cada día son más las organizaciones que buscan profesionales éticos, que tengan entusiasmo, iniciativa, responsabilidad, buen humor, la competencia en lo que deben realizar y también, lograr una buena relación interpersonal en el lugar de trabajo.

Cualquier acción o decisión de un profesional es ética cuando está respaldada por un conjunto de valores fundamentales. Entre ellos: ser honesto en cualquier situación, tener el coraje para tomar decisiones, ser tolerante y flexible, educado, fiel, humilde y prudente. También, son valoradas dentro de las organizaciones actitudes éticas tales como la integridad, la confidencialidad, la discreción, el respeto, la cortesía, y poder discernir entre las cuestiones profesionales y personales dentro de su trabajo.

Los profesionales éticos simplemente actúan con integridad, de acuerdo con los valores morales que imperan en la Sociedad a la que pertenecen, proceden bien, sin perjudicar a otros. Pueden dormir tranquilos con la confianza de que su palabra cuenta y que son respetados dondequiera que vayan. También asumen sus errores, respetan a sus colegas y sus superiores. Además, no dañan a la empresa, valoran su horario de trabajo como un tiempo que la compañía está pagando para eso, y por lo tanto son conscientes de que se debe utilizar para cuestiones profesionales. Por último, y no menos importante, el profesional ético trabaja con calidad. Hace las cosas bien hechas, realiza sus actividades de manera completa, precisa y con criterio, cumpliendo los estándares de calidad esperados por los clientes y por la Alta Dirección de la organización.

En nuestros días, actuar correctamente no es sólo una cuestión de conciencia. Es uno de los requisitos fundamentales para aquellos que quieran una carrera larga y respetada.
La actitud de cualquier profesional sobre las cuestiones éticas puede ser la diferencia entre su éxito y su fracaso. Quien tenga un expediente limpio, siempre tendrá las puertas abiertas en las mejores organizaciones, mientras que sólo un desliz, un resbalón, y listo. La imagen del profesional se verá manchada por la desconfianza y el precio a pagar es realmente caro.

La Ética genera cuestiones extremadamente delicadas y, en muchos casos, de carácter íntimo. No existe una receta universal, ya lista y plenamente eficaz para resolver estas cuestiones. La decisión siempre varía de persona a persona, de conciencia a conciencia. Actuar éticamente siempre ha sido y será una decisión personal, pero nunca debemos olvidar que esto suele ser un callejón sin salida para bien o para mal.


La integridad es lo que nos lleva a hacer lo correcto, en lugar del facilismo que nos lleva a hacer aquello que sabemos no lo es, con la excusa de que así lo hace la mayoría. Por eso, ser y seguir siendo un profesional ético no es fácil de gestionar. Socialmente aprendemos que mejor es hacer las cosas bien, según los límites impuestos por nuestras creencias y por las leyes de la Sociedad en que vivimos. Sin embargo, todos los días estamos sometidos a fuerzas externas que nos impulsan a que rompamos las reglas para obtener algo que queremos.

Errar es humano, pero siempre hay que tener presente que las faltas a la Ética destruyen carreras y organizaciones. Por esa razón, cuanto más una organización se destaque en el mercado, más debería preocuparse por los valores éticos de su personal.

La integridad es la semilla que asegura la continuidad del éxito porque se sirve al cliente con honestidad y sinceridad. La honestidad es una excelente manera de conducir nuestros negocios y nuestro trabajo. La honestidad debería ser la regla principal de todo negocio, pues es la manera más segura de lograr la prosperidad de forma continua.

Integridad significa que la persona es capaz de poner su alma y corazón en lo que hace. Al hacerlo de esta manera, la gente a nuestro alrededor, clientes, proveedores, jefes y compañeros de trabajo, valoran y premian nuestros esfuerzos. Sin embargo, cuando se pierde la integridad hacia estos valores, actuando con poca conciencia y se hace lo incorrecto a sabiendas, se afecta nuestra credibilidad, y con ello la confianza del mercado.

“Nuestra única esperanza de éxito es la de ganar los corazones y las mentes de aquellos a quiénes servimos. Para ello, es necesario servirles con integridad al ayudarles a mejorar sus vidas”. (Earl Nightingale)


La Calidad, la Ética y la Integridad, forman una triada de singular importancia para el factor humano. Aún teniendo las competencias necesarias, los valores imperantes en la Sociedad y la integridad de las personas hacia esos valores constituyen la base sólida para que los profesionales le presten un servicio valioso a la sociedad y así puedan obtener las recompensas que ofrece un desempeño eficaz y eficiente de la Organización.


 “La integridad es esencial en toda esfera de trabajo. La Integridad es la búsqueda de la mejor manera de hacer las cosas, de escuchar a quienes nos rodean, y juzgar por nosotros mismos, conscientes de que toda labor siempre se puede mejorar. Esta búsqueda es lo que nos dará la cosecha abundante todos los días de nuestras vidas. La alegría mayor es la que nos viene como resultado de nuestros logros. En ese pequeño terreno que es tu vida, usa tu mente, tus habilidades y talentos inexplorados, y tu tiempo, e inviértelos, úsalos, nunca es tarde para comenzar”. (Earl Nightingale)

jueves, 6 de agosto de 2009

PRINCIPIOS Y VALORES

• ¿Qué son los principios?

“Era una noche oscura y tempestuosa. El vigía de un barco se acercó al capitán y le dijo:
-Capitán, hay una luz en nuestra ruta y no se mueve.
-¿Cómo que no se mueve?. Dígale que se muevan a estribor inmediatamente –respondió el capitán, visiblemente molesto.

El mensaje es trasmitido por radio:

-A estribor, a estribor.

La señal de radio regresa:
-Muévanse a estribor ustedes!.
-¡No puedo creerlo! – replicó el capitán. - ¿Qué sucede aquí?, dígales quienes somos.

La señal es nuevamente trasmitida:

-Somos el poderoso acorazado Missouri. Exigimos que se muevan a estribor.

-Somos un faro – respondió la señal”.

Un principio es una realidad objetiva, esencialmente indiscutible y evidente. Es una idea que parece tener sentido para la mayoría de las personas, cualquiera sea su condición social, intelectual, económica o espiritual. Los principios son como faros: No se mueven. Son leyes naturales y no podemos quebrantarlas. Un conjunto de principios constituyen una expresión de la realidad y tienen carácter universal e intemporal, y por ello se aplican en cualquier parte, en todo momento y en cualquier situación. Aun si los ignoramos, estos principios seguirán funcionando. ¿Por qué?: Porque son leyes naturales.

También Estas leyes naturales funcionan en nuestras relaciones para que estas sean de largo plazo y de mutua comprensión. Las técnicas de relaciones humanas no son aplicables cuando queremos establecer relaciones duraderas con nuestros hijos, amigos, asociados, clientes y proveedores.
La ciencia durante siglos ha hecho esfuerzos por comprender las leyes naturales para mejorar gradualmente su capacidad de explicar y predecir fenómenos y así desarrollar paradigmas de la realidad. Esa realidad objetiva que denominamos Principios, puede orientarnos hacia un verdadero norte, y entonces nos preguntamos: ¿Cuáles son los principios que se aplican aquí?.


• ¿Qué son los valores?

Un valor es una realidad subjetiva, que proviene de nuestro aprendizaje, nuestra educación y nuestra experiencia. Los valores contienen un elemento de juicio pues incluyen las ideas de una persona u organización sobre lo que es correcto, bueno o deseable. Los Valores representan la creencia básica de que un modo específico de conducta o forma de ser es preferible, desde el punto de vista personal o social, aun modo contrario o inverso de comportamiento o forma de ser. Por lo tanto, están basados en las leyes o normas sociales. Tienen tanto atributos de contenido como de intensidad. Los primeros indican que un modo de conducta o forma de ser es importante. Los segundos especifican su grado de importancia (prioridad). Cuando se clasifican los valores de una persona u organización en función de su intensidad, se obtiene el sistema de valores de dicha persona o empresa.


• *Los principios y los valores en el entorno empresarial

Las organizaciones deben poseer un conjunto de principios y valores que son la guía para la acción. Una declaración de principios y valores debe ser el producto de una amplia reflexión y discusión entre todos para llegar a esos principios y valores que se enuncian en la Misión y en las políticas de la organización. En tal sentido, deberían existir acuerdos entre sus miembros acerca de cuáles son los principios y valores que se aplican, para que sean aceptados por todos en el ámbito de la Organización. Por su parte la Alta Dirección debería dar a conocer los Valores Corporativos de la Organización para generar la adhesión del personal a dichos principios, y para que se traduzca en actitudes y un comportamiento coherentes. Especialmente importante, debiera ser el énfasis en algunas dimensiones éticas, que están incluidas en dicho enunciado de Valores y que la Compañía desea que se comuniquen y se internalicen en todos sus integrantes.
No obstante, Involucrar a la gente probablemente requerirá capacitación y explicar y demostrar cuales son los principios, es decir, las razones subyacentes, y así las personas podrán decidir si están preparadas para vivir bajo esos principios, antes de integrarse a la Organización. Así, se desarrolla el Compromiso Organizacional y la identidad Corporativa, para que los trabajadores, líderes y agentes de cambio reconozcan los Valores Personales y Organizacionales, como fuente de ventajas competitivas, más allá de las incertidumbres, las crisis y los constantes cambios que pondrán a prueba la declaración de los principios y valores de la Organización.
Existen numerosos principios que pueden aplicarse dentro de las organizaciones que contribuirán decisivamente al éxito de las mismas. Algunos de estos principios se inscriben en estas categorías:

o Responsabilidad
o Calidad
o Eficacia
o Eficiencia
o Amor al trabajo
o Servicio
o -Atención al cliente
o Lealtad
o Reespeto

Existen organizaciones que pregonan el enfoque al cliente como un principio, pero no lo practican, no porque no quieran, o porque alguno de sus miembros no puede. La razón es porque la cultura, el clima, los sistemas y la situación no se enfocan hacia ese principio.
La Alta Dirección debería:

 Identificar la relevancia Individual y Organizacional de poseer y aplicar un conjunto de Valores como guías de acción de la empresa;
 Asociar la declaración de Valores de la Organización a las Actitudes y Comportamientos del Personal para que sean coherentes.
 Destacar la dimensión Ética, así como los efectos económicos y de imagen negativos que para la Compañía tiene, el transgredir los Valores declarados.
 Diseñar un Plan de Acción para alinear la Gestión Personal y de los Equipos con los Valores de la Organización.

Tener un enunciado de misión que establezca la cultura de la Organización no exime a sus miembros de cometer errores- Pero la masa critica se orienta según los principios y valores, el verdadero norte que los impulsa.

• FUENTE:
o Reflexiones de Stephen Cobey y otras notas de mis archivos de otros autores y asesores gerenciales proporcionadas en conferencias y materiales de apoyo

jueves, 4 de junio de 2009

LA IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN

     

            A continuación les presentamos algunas notasacerca de la importancia  de la participación de los miembros de la Organización en los procesos de mejora de la Calidad:

 

  • Las personas tienen el poder de elegir  su propia respuesta  ante las situaciones que se le presentan, en base a sus propios valores y necesidades, sus propias preocupaciones y percepciones acerca de la realidad que les rodea.

 

 

  • Atraer a todos los miembros de una organización hacia un conjunto de principios hasta que ellos los valoren a tal profundidad que gobiernen su conducta, Establece  una norma muy vigorosa dentro de la Organización

 

 

§         Un enunciado de misión debe provenir de las propias entrañas de la organización. Para ello, se requiere la participación de las personas en el desarrollo de estos enunciados. Por lo tanto, debe salir de una "asamblea Constituyente",   donde participen todos los miembros de la Organización. De esta manera reflejará los principios, valores y propósitos que los impulsan.

                        No existe entonces contradicción  entre los valores que se promueven y las                            decisiones que se toman, así como entre las practicas que se aplican y los sistemas                 establecidos.

 

 

§         ¿Por qué es importante la participación?

 

 

a.        Quiénes participan, reconocen su propia capacidad e influencia en el éxito de la organización. Cuando se elabora el flujograma de los procesos donde intervienen, su rol se ve reflejado, lo cual hace aumentar su orgullo por las actividades que realizan.

 

b.      Quienes participan, pueden darse cuenta cómo afecta su desempeño  y los productos que suministran, a otras personas y a otros procesos, incluyendo los clientes externos de la organización. Esto fortalece los vínculos entre proveedores y clientes, e incrementa la comprensión de sus necesidades y expectativas en el logro de sus objetivos.

 

c.       Quiénes participan, adquieren una  comprensión mutua, incrementando la comunicación y la cooperación en el ambiente de trabajo, lo cual facilita la conformación  e integración de los equipos.

 

d.      A medida que crece el número de participantes, éstos se sienten estimulados por el respaldo que se logra: renace la responsabilidad individual, se fomentan los esfuerzos de mejora y la adhesión a las normas y estándares que se establezcan, así como  el compromiso para reducir la  variabilidad de los procesos.

 

e.       Al lograr la participación activa del personal, se facilita el establecimiento de objetivos realistas y coherentes. Éstos deben reflejar el compromiso y la aceptación de todos los miembros, y  también expresar las necesidades y los objetivos individuales de  los involucrados.

 

 

 

Tomado de:

"El mejoramiento en los procesos de la Empresa", H.J.Harrington

 

Y otras notas personales de S.R.Cobey