CALIDAD EN GOTAS



domingo, 14 de junio de 2009

PERFECTO Y EXPEDITO

 

Querido amigo:

 

    Sabiendo Que eres un experto en el área de la calidad,         quiero contarte un problema que tengo en mi equipo de trabajo y que no sé como atacarlo. En mi departamento hay dos personas que trabajan conmigo: Perfecto Rodríguez y Expedito López. Cada uno de ellos le hace honor a su nombre. Sin embargo, a pesar de que tienen sus cualidades, no logro saber exactamente como mejorar su desempeño laboral

 

    Perfecto es una persona sumamente detallista. Cuando le encargo un trabajo, se sienta conmigo por más de hora y media, y no se va hasta entender exactamente lo que tiene que hacer. Usualmente, me hace un gran número de preguntas si el trabajo es diferente a lo que él hace normalmente. Y si es un trabajo de rutina, se preocupa por identificar cuáles son las exigencias particulares de cada cliente para asegurarse que estas produzcan plena satisfacción. Luego, se toma todo su tiempo y no entrega el trabajo hasta que está seguro que se cumplen todos los requisitos del cliente, los requisitos del mismo trabajo y se fija si existen algunos requisitos legales que cumplir. Su lema es: "Si no vas a hacer un trabajo bien hecho, mejor no lo hagas". Por supuesto, siempre llega con dos o tres días de retraso, y eso que estoy detrás de él todo el tiempo. Ya nuestros clientes internos están empezando a quejarse de los retrasos. No obstante,, cuando les pregunto, si están satisfechos con la calidad del trabajo, siempre me comentan que es excelente.

 

       Por el contrario, Expedito es como un Fórmula 1, por la rapidez con que realiza sus tareas. Casi nunca espera a que yo le de las instrucciones y empieza a hacer su trabajo. Yo le digo: "Expedito, tómate tu tiempo". Pero el no hace caso. Muchas veces me entrega el trabajo con mucha anticipación. El le dice a sus clientes internos y a Perfecto: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". No le gusta tener trabajo acumulado en su escritorio. Pero. Constantemente sus clientes le devuelven los trabajos por que tienen errores. A él no le importa. Afirma: "si el trabajo tiene algún error, que me lo den de nuevo. Yo lo corrijo rápidamente. Así, no se pierde tiempo como hace Perfecto".

 

    Lo que Expedito no sabe es que a nuestros clientes no les gusta devolver el trabajo. Pierden mucho tiempo llamándonos, devolviéndonos el trabajo, y en algunos casos, haciendo ellos mismos las correcciones. En oportunidades tengo que atender a los clientes, ofrecerles compensaciones y decirles que no volverá a pasar. Que la próxima vez lo haremos bien.

¡Qué dolor de cabeza, Ramiro!". Uno me entrega a tiempo y se quejan los clientes por la falta de calidad en el trabajo. Y el otro, me entrega un trabajo de excelente calidad, pero con mucho retraso. Los mismos clientes no saben si pedirme que lo haga Perfecto o lo haga Expedito, porque ambas cosas son importantes para ellos.

 

   No sé si a esta altura de mi narración, te habrás dado cuenta el gran volumen de tiempo que utilizo para atender las necesidades de mis empleados. Pues sí, ese es mi mayor problema. Tengo asuntos importantes que requieren mi atención y que las tengo abandonadas,. No crees tú que sea esta la razón? En definitiva, Me gustaría que Perfecto no entregara un trabajo tan "perfecto y que Expedito no fuera tan "Expedito" a la hora de entregar sus resultados. Lo ideal sería fundir a Perfecto y Expedito en una sola persona.     Dime Ramiro, ¿Qué puedo hacer?.

 

    Luis Antonio

 
 

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